CURS D'ARQUITECTURA PER A FUTURS ARQUITECTES
Taller per experimentar i descobrir l'arquitectura, adreçat a estudiants de batxillerat i cicles formatius
TEXT REFERÈNCIA:
“BREVE HISTORIA DEL URBANISMO”, 1968
Fernando Chueca Goitia
El estudio de la ciudad es un tema tan sugestivo como amplio y difuso; imposible de abordar para un hombre solo, si se tiene en cuenta la masa de saberes que habría de acumular. Una ciudad se puede estudiar desde infi nitos ángulos. Desde la historia: “La historia universal es historia ciudadana”, ha dicho Spengler; desde la geografía: “La naturaleza prepara el sitio, y el hombre lo organiza de tal manera que satisfaga sus necesidades y deseos”, afirma Vidal de La Blache; desde la economía: “En ninguna civilización la vida ciudadana se ha desarrollado con independencia del comercio y la industria” (Pirenne); desde la política: la ciudad, según Aristóteles, es un cierto número de ciudadanos; desde la sociología: “La ciudad es la forma y el símbolo de una relación social integrada” (Mumford); desde el arte y la arquitectura: “La grandeza de la arquitectura está unida a la de la ciudad, y la solidez de las instituciones se suele medir por la solidez de los muros que las cobijan” (Alberti). Y no son éstos los únicos enfoques posibles, porque la ciudad, la más comprehensiva de las obras del hombre, como dijo Walt Whitman, lo reúne todo, y nada que se refiera al hombre le es ajeno. No debemos olvidar que en su interior anida la vida misma hasta confundirnos y hacernos creer que son ellas las que viven y respiran. Todo aquello que al hombre le afecta, afecta a la ciudad.
(…) La primera dificultad que encontramos está en la definición de lo que es una ciudad. Se han dado multitud de definiciones, y algunas, si no contradictorias, por lo menos nada tienen que ver con otras, igualmente respetables. Nada tiene que ver la polis griega con la ciudad medieval; son distintas una villa cristiana y una mediana musulmana, una ciudad-templo, como Pekín, y una metrópoli comercial, como Nueva York. En las civilizaciones que más de cerca nos afectan tenemos constituidos tres tipos de ciudades:
a) la ciudad pública del mundo clásico, la civitas romana, la ciudad por antonomasia;
b) la ciudad doméstica y campestre de la civilización nórdica, y
c) la ciudad privada y religiosa del islam.
(…) Lo que caracteriza a la ciudad contemporánea es su desintegración. No es una ciudad pública a la manera clásica, no es una ciudad campesina y doméstica, no es una ciudad integrada por una fuerza espiritual. Es una ciudad fragmentaria, caótica, dispersa, a la que le falta una fi gura propia. Consta de áreas indeciblemente congestionadas, con zonas diluidas en el campo circundante. Ni en unas puede darse la vida de relación, por asfi xia, ni en otras por descongestión.
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