CURS D'ARQUITECTURA PER A FUTURS ARQUITECTES
Taller per experimentar i descobrir l'arquitectura, adreçat a estudiants de batxillerat i cicles formatius
II EDICIÓ CURS D’ARQUITECTURA PER A FUTURS ARQUITECTES
Horari: del 8 al 12 de juliol de 9:30 a 14:30
-Preu total inscripció: 180 €
-Preinscripció: 40 € en efectiu a dipositar presencialment a l’ETSAV entre el 15 de maig i el 14 de juny, de 9.00 a 14.00 hores.
Full de preinscripció
-Matrícula restant: 140 € a ingressar en compte corrent entre el 15 de juny i l’1 de juliol
Contacte: estudiar.arquitectura@etsav.cat
Telèfon: 93 401 78 61 (Inés Algara)
Adreça: Sant Cugat del Vallès, Edifici SC2. C/ Pere Serra, 1-15 08173
Web E.T.S. Arquitectura del Vallès
LLIBRE DE LA PRIMERA EDICIÓ DEL CURS
Ja està disponible el primer llibre amb el recull de resultats del curs 2012.
Versió digital i per descarregar en aquest link!
TEXT DE REFERÈNCIA
“EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA ARQUITECTURA”, 1959
Frank Lloyd Wright
El següent text va ser trobat sobre la taula de Frank Lloyd Wright el matí en què va morir. Es tracta del prefaci que va escriure per a un llibre sobre arquitectura destinat a un públic juvenil, que li havia encarregat un editor britànic per ser inclòs en la col·lecció “The Wonderful World of …”
Publicat posteriorment en castellà per la revista Diagonal, número 29 (2011).
Construir es un hecho que el hombre comparte con los animales, pájaros, peces e insectos. Pero la arquitectura —la mayor de las artes— empieza allí donde acaba la construcción animal y se impone el dominio del hombre: su espíritu. Algunas formas de vida inferiores construyen por instinto hereditario: las conchas del mar, los nidos de los pájaros, los panales de las abejas, las ciudadelas de las hormigas. Toda esta construcción animal es un regalo de la naturaleza. Entre tan apabullante variedad encontramos, en la vida de las criaturas, indicios de construcción con tierra muy anteriores a que la civilización humana comenzara, o hubiera podido comenzar, a aparecer como arquitectura.
Así pues, a pesar de que la arquitectura es construcción, este vasto mundo de la construcción de las criaturas no es arquitectura. Gracias a una buena información heredada, su belleza es natural, como por ejemplo, la del caparazón de las tortugas creado por las torpes tortugas. Toda construcción animal es elemental y su belleza, inevitable. Podemos observar esto en las pequeñas casas de mar en miniatura que podemos recoger en la orilla o que encontramos, milagrosamente, en el fondo del mar. Todo este mundo animal construye con un elemental sentido de la unidad determinado por las condiciones concretas de su vida y entorno. La belleza, entonces, es la consecuencia de un don innato. Así, vemos la unidad de la existencia con las fuerzas que miden, determinan y hacen madurar a este don de la construcción natural por herencia.
Las plantas también construyen; de la semilla nace la raíz, luego el tallo y la rama para poder soportar la flor exquisita y el fruto consiguiente. El árbol crece hasta la majestuosidad. Vemos la congruencia, la continuidad y la plasticidad como cualidades en toda construcción natural. La belleza está provocada por algún místico poder innato elemental como lo es la vida para sí misma. La armonía es orgánica y se hace perceptible al ojo humano. Por todas partes se vive la vida natural y apela a nuestro sentido de lo apropiado. Nosotros llamamos a esto belleza concordante y nos parece un gran don de la naturaleza.
El hombre, aunque él mismo es un patrón natural como el antílope o el caballo, parece no haber tenido tal instrucción innata para construir. El ser humano parece ser dependiente de la inspiración de una fuente superior. Ni por herencia ni por instinto llega el hombre a alcanzar la belleza natural. Parece que haya perdido mucho de su acuerdo, concordia y simplicidad y, en su lugar, haya dejado a su paso un rastro de fealdad, en vez del nombre que damos a esta realidad de la naturaleza: la belleza. En todas las civilizaciones humanas, este derecho natural a la belleza parece dejado a merced de la visión del hombre de sí mismo y el asunto parece no descansar tanto en su educación como en la cultura de su espíritu.
Solo cuando el espíritu del hombre toma conciencia de la necesidad de la bendición de la belleza en su modo de ser, para apoyo de su alma y elevación de su espíritu así como para complacer y proteger su cuerpo, el hombre parece compartir su instinto hacia la belleza con especies y formas de vida inferiores. Así pues, la construcción humana es en gran parte el mero oficio del carpintero con su escuadra. Con el uso de los muy diversos conocimientos que posee, el hombre está a la vez equipado y limitado, hasta que despierta a la percepción de la verdad intrínseca de la forma. Entonces la belleza acude al rescate y aparece la arquitectura, la mayor de las artes de la humanidad. De la misma forma vemos también la escultura, la pintura y la música.
La ciencia puede producir una civilización pero no una cultura. La vida humana, solamente bajo la ciencia, permanece estéril. Esos oficios, en esencia, son parecidos al de la escuadra del carpintero. Debido a esto, un recurso en construcción es el del “marco rectilíneo de referencia”, con su deducción intelectual por vía del carpintero. El ingeniero es un científico pero, por más ingenioso e inventivo que pueda ser, no es un artista creativo. Carece de referencia cierta a la forma de las armonías orgánicas para poder considerarlo factor determinante de la vida creativa del hombre. Parecen raras, difíciles de obtener, esas cualidades que deben caracterizar al hombre y permitirle alzarse sobre sus asociados protoplasmáticos en la Tierra. Pero el gran don del hombre reside en su capacidad de imaginación. Debido al exceso de confianza en la ciencia, raras veces esta imaginación giró hacia sí, hacia la belleza de sí mismo: el propio refugio espiritual del hombre. Cuando realmente la imaginación toma su ser y a medida que la mente humana se hace dueña de su destino, la belleza se convierte en una experiencia vital de grandes consecuencias para él. En ese preciso instante, más allá de los instintos de los órdenes de vida inferiores en niveles más bajos de existencia, aparece la arquitectura creativa del hombre: la mayor prueba de su alma inmortal. Para cualificar su vida en la Tierra, su arte ha surgido de su propio espíritu cada vez más conscientemente, superando las dificultades propias de la ciencia sobre las circunstancias de su vida terrena. Las necesidades del hombre incluyen la vida espiritual y, a partir de aquí, sus edificios crecieron como arquitectura, la auténtica flor y fruto de la imaginación humana. La arquitectura yace, en lo más profundo, como la básica cultura de todas las civilizaciones, servidora y servida por las artes de la escultura, la pintura y la música.
A través de su arquitectura podemos llegar a ver cómo, en tiempos pasados, el hombre ha triunfado sobre la mera construcción: veremos cómo las excentricidades étnicas cambiaron su visión y moldearon el “estilo”. Por último, podremos observar como los grandes cambios en su vida han desarrollado su arquitectura, que ha quedado por y para la posteridad.
En el reino animal podemos ver como las formas siempre siguen a la función. Pero el hombre ve la forma y la función como una misma cosa en el reino imaginativo, donde el espacio toma cuerpo en el mundo de la forma que llamamos arquitectura. Esta es la más grande consecuencia de la vida del arte para la humanidad en la medida que el hombre procede de su cueva aborigen en el camino de sus dioses hacia Dios.
Como el hombre —el salvaje— emerge de la cueva natural para construir la suya propia, los orígenes de la historia de la arquitectura se pierden de vista. Cuando se civilizó a sí mismo, adornó estas cuevas artificiales al colocarlas fuera, sobre el suelo bajo el sol. Justo después llegaron los edificios, de la voluntad del propio hombre. Creó el espacio en el que vivir; no únicamente protegido de los elementos sino también del resto de los humanos. Pero esto no fue suficiente: para vivir satisfecho, esto es civilizado, se propuso hacer bellas estas cavernas-edificio. Entonces nació la arquitectura.
IMPRESCINDIBLE:
Josep Lluís Sert. Casa a Harvard, Cambridge, (Estats Units), 1955-58
Tríptic de la propera edició 2013 del curs
“SI TUVIESE QUE ENSEÑARLES ARQUITECTURA”, 1959
Le Corbusier
(…) Los maestros de las escuelas están extremadamente preocupados por la curiosidad de sus alumnos, por sus preguntas indiscretas, por su entusiasmo casi irrefrenable. La vida ya no es una broma para la mayoría del cuerpo docente en muchas escuelas.
El inmenso futuro de la arquitectura moderna, que es, al fin de cuentas, la base de una nueva civilización, no debería estar mezclado con intereses creados. La vida recién comienza para una nueva arquitectura y tiene una larga vida por delante. ¿Por qué negarle la posibilidad de alcanzar belleza y grandeza? Esta clase de objeción es fútil e injustificada. Pero igualmente es importante reconocer que se han cometido muchos errores en el campo de la arquitectura moderna, especialmente por parte de la gente joven que imagina que la casa del hombre moderno es una caja de jabón. Pero el mayor daño ha sido hecho por los plagiarios que toman las superficialidades de la arquitectura moderna y simplemente las aplican sobre los mismos viejos esqueletos. Si el trabajo no está aún terminado (y por cierto que no lo está), es el deber de las autoridades reconocer que el mundo evoluciona constantemente y que, por lo tanto, la arquitectura, como expresión de una edad, debe ir delante. Se le debe dar a la arquitectura la oportunidad necesaria para poder experimentar prácticamente.
Uno de los aspectos cruciales de toda la cuestión estriba en la enseñanza de la arquitectura en las escuelas. A este respecto ciertos países están dormidos y se abrazan a la tradición: los estudiantes están bien, pero los profesores… Todavía no dudan, dos mil años después, en ser más romanos que los romanos, más alemanes que los alemanes… El nacionalismo sólo sirve para adornar la arquitectura con toda suerte de accesorios que nada tienen que ver con el problema real. En todo el mundo he notado que la enseñanza de la arquitectura, de cualquier forma que sea encarada, es siempre fragmentaria y superficial -a veces, aparentemente sobre el viejo modelo Beaux Arts, a veces ausente de algún significado estético (como en algunos países orientales), a veces un poco exagerada (como en la mayoría de los países técnicamente progresistas, como Norteamérica).
Lo que es aún más incongruente, es ver la fiera oposición de nuestros padres y abuelos (magistrados, concejales, etc.), a cualquier manifestación del espíritu moderno. ¿Para quién son proyectadas las ciudades del futuro? ¿Para aquellos que morirán pronto, con sus costumbres ancladas en el fondo de sus estómagos, o para aquellos que aún no han nacido? Su actitud defensiva es absurda.
La arquitectura provee la estructura para una civilización (habitación, trabajo, esparcimiento, circulación); y así la arquitectura es también urbanismo. Ya no es posible separar la arquitectura del urbanismo - son una y la misma cosa. ¿Pero qué signos hay del urbanismo moderno? Recién ha nacido, es una nueva ciencia con pocos profesores. Y son todos jóvenes. Seguramente merecen el reconocimiento universal.
¿Si yo tuviese que enseñarles arquitectura? Es una pregunta bastante embarazosa…
Comenzaría por prohibir los “órdenes”, por poner un fin a este palabrerío hueco de los órdenes, a este desafío increíble a la inteligencia. Insistiría en un respeto real por la arquitectura. Por otra parte, contaría a mis alumnos cuán conmovedoras son las cosas en el Acrópolis de Atenas, cuya sublime grandeza comprenderían más tarde. Prometería una explicación de la magnificencia del Palacio Farnesio, y del amplio golfo espiritual existente entre el ábside de San Pedro y su fachada, ambos construidos con el mismo “orden”, pero uno por Miguel Angel y la otra por Maderna. Y muchos otros de los hechos más simples y ciertos de la arquitectura, cuya comprensión exige cierta maestría. Enfatizaría el hecho de que la nobleza, la pureza, la percepción intelectual, la belleza plástica, y la eterna cualidad de la proporción, son los goces fundamentales de la arquitectura que pueden ser entendidos por cualquiera.
Trataría de inculcar en mis alumnos un sentido preciso de control, de juicio imparcial y del “cómo” y del “por qué”… Los entusiasmaría para cultivar este sentido hasta el día de su muerte. Pero quisiera que lo basaran sobre una serie de hechos objetivos. Los hechos son fluidos y cambiables, especialmente hoy en día, así que les enseñaría a desconfiar de las fórmulas y les trataría de hacer entender que todo es relativo.
Pregunto a un joven estudiante: ¿cómo hace usted una puerta?, ¿de qué tamaño?, ¿dónde la pone?, ¿cómo hace usted una ventana? Pero, incidentalmente, ¿para qué sirve una ventana?, ¿sabe realmente para qué se hacen las ventanas? Si lo sabe, podrá explicarme por qué una ventana es cuadrada, rectangular o curva. Quiero razones para ello, y agregada piénselo: ¿necesitamos realmente ventanas hoy en día?
¿En qué parte de un cuarto pone usted una puerta?… Quizás tenga varias soluciones. Usted tiene razón, hay varias soluciones y cada cual da una sensación arquitectónica diferente. Ya ve, esas diferencias de solución son la base misma de la arquitectura. De acuerdo con la forma en que usted entra en un cuarto, y de acuerdo con la posición de la puerta en la pared, usted tiene una impresión determinada y la pared que perfora toma características determinadas. Usted siente que ha descubierto la arquitectura. De paso, le prohíbo trazar un eje en sus planos -los ejes son meramente una fórmula para encandilar al lelo.
Otro punto, igualmente importante: ¿dónde ubica las aberturas de las ventanas? Usted se da cuenta que de acuerdo de donde viene la luz, tiene una sensación determinada, así que dibuje todas las formas posibles de ubicación de ventanas y luego dígame cuál es la mejor. En realidad, ¿por qué ha hecho el cuarto con esa forma? Piense en otras formas con más posibilidades y ubique las aberturas para puertas y ventanas. Le conviene comprar un gran cuaderno de notas para este trabajo -necesitará hojas y hojas.
Ahora dibuje todas las formas posibles de comedores, cocinas, dormitorios, cada cual con sus requisitos especiales. Habiendo hecho esto, trate de reducir las dimensiones al mínimo. Una cocina. Esto es una cuestión de urbanismo -circulación y espacio para trabajar. No olvide que la cocina es algo sagrado entre lo sagrado. La próxima cosa a diseñar es la oficina de un hombre de negocios, y la de su secretario, sus dactilógrafos y sus empleados. Recuerde que una casa es una máquina para vivir y una oficina o una fábrica es una máquina para trabajar.
Usted no sabe nada de “órdenes”, ni del “estilo 1925”, y si lo pesco proyectando algo en el “estilo 1925”, le daré un tirón de orejas. No debe ser un estilista. Usted articula, usted planea -nada más.
Ahora trate de resolver uno de los problemas contemporáneos más intrincados: la casa mínima.Primero para un hombre o una mujer solteros, luego para un matrimonio -no cuente con los hijos. Luego la casa se amplía -llegan dos hijos. Luego tendrá que acomodar a cuatro hijos.
Como todo esto es muy difícil, usted comenzará por dibujar una línea recta alrededor de la cual usted construirá las unidades necesarias en su orden correcto, cada cual con un área mínima. Luego, en una especie de árbol genealógico, usted tratará de solucionar su circulación poniendo las unidades apropiadas una al lado de la otra. Para terminar, tratará de juntar las unidades componentes para hacer una casa -no se preocupe por la construcción: eso es otra cuestión. Si por casualidad le gusta jugar al ajedrez, le será útil aquí, y no necesitará ir al café para encontrar un contrincante.
Usted irá a ver edificios en construcción para ver cómo se hormigonan los techos y pisos y cómo se ponen las ventanas. Haga dibujos y si ve algo idiota, tome nota de ello y cuando vuelva pregunte. No se imagine que aprenderá construcciones por medio de las matemáticas. Es un engaño empleado por las academias para dominarle. Sin embargo, deberá aprender una cierta cantidad de estática. Esto es fácil. No crea que necesita saber exactamente cómo llegan los matemáticos a la resistencia y sus fórmulas. Con un poco de práctica, comprenderá el mecanismo del cálculo, pero sobre todo recuerde cómo trabajan las distintas partes de una estructura. Asegúrese de entender los momentos de inercia. Una vez que los entienda, usted quedará libre para hacer cualquier cosa. Todo esto es muy claro: deje las matemáticas superiores a los matemáticos.
Sus estudios no han terminado aún. Usted tendrá que investigar en cuestiones de sonido, temperatura y expansión. De calefacción y refrigeración. Cuanta más experiencia directa pueda recoger a esta altura, más lo agradecerá luego.
Trate de dibujar un puerto con las boyas que marcan el canal, y muestre cómo un trasatlántico viene a lo largo de los espigones y sale nuevamente. Le servirá cortar un trozo de papel coloreado con la forma del barco y marcar las posiciones sucesivas sobre el dibujo. Esto le puede dar una idea de cómo proyectar los espigones.
Ahora dibuje un bloque de doscientas oficinas con una plaza enfrente para estacionamiento de coches: investigue a cuántos coches debe servir y como con el barco muestre claramente sus maniobras. Quizás así tendrá alguna idea del tamaño y la forma para los espacios libres y de estacionamiento, y de su relación con la calle. He aquí una regla ideal: use lápices de color. Con el color usted acentúa, clasifica, clarifica, desenreda. Con el lápiz negro usted queda atascado y está perdido. Dígase siempre: los dibujos deben ser fáciles de leer. El color le salvará.
Aquí hay una plaza en la ciudad con varias calles que se encuentran. Busque cómo se cruza el tráfico. Trate de pensar en cada tipo de plaza y piense cuál es la mejor para la circulación.
Plantéese el problema de una sala de estar con sus puertas y ventanas. Disponga los muebles necesarios en forma conveniente. Este es otro problema de circulación ¡y de sentido común y unas cuantas cosas más! Pregúntese si su habitación sirve de este modo para un propósito determinado.
Ahora le planteo un problema escrito: redacte un informe comparativo y analítico de las razones de la existencia de ciudades como Londres, Birmingham, Hull, Liverpool, Glasgow. Tarea bastante dura para un estudiante, pero usted se dará cuenta que antes de escribir nada deberá conocer exactamente qué es lo que está considerando, y por qué existe. Es un ejercicio espléndido para desarrollar el poder de discriminación.
Un día, vaya a la estación, con un metro en la mano, y haga un dibujo acotado y exacto de un coche restaurante con su cocina y servicio. Haga lo mismo con un coche dormitorio. Luego vaya al puerto y visite un trasatlántico. Haga planos coloreados y cortes mostrando cómo funciona. De hecho, ¿tiene usted una idea clara de qué sucede en un trasatlántico? ¿Se da usted cuenta que es un palacio que acomoda a dos mil personas de las cuales un tercio vive lujosamente? ¿Se da cuenta que aquí hay un sistema de hotel con tres clases enteramente separadas e independientes, un sistema gigantesco de propulsión mecánica con su cuerpo de maquinistas y mecánicos, y aparte de esto un sistema de oficiales y marinos para dirigir el barco? Cuando usted pueda expresar claramente por medio de cortes coloreados y plantas la organización de un trasatlántico, usted podrá participar en el próximo concurso para un Palacio de la Liga de las Naciones.
Y ahora, amigo mío, le ruego abra bien sus ojos. ¿Mantiene usted sus ojos abiertos? ¿Ha sido entrenado a abrir los ojos? ¿Los mantiene abiertos continuamente y útilmente? ¿Qué es lo que mira cuando va de paseo?
Observe los fondos de los edificios si quiere aprender algo. Cierre los ojos ante el frente que da a la calle. Luego vaya y mida algunos de estos edificios que son decentes detrás de sus fachadas. Estudie este particular con vistas hacia la ejecución posterior en mayor escala, quizás en acero (una casa prefabricada) o en hormigón armado (combinando unidades standard).
Ahora que he recurrido a su sentido de la honestidad, me gustaría inculcar en usted y en todos los estudiantes de arquitectura un odio hacia el “estilismo de tablero de dibujo”, que es meramente cubrir una hoja de papel con dibujos atractivos, “estilos” y “órdenes” -estas son modas. Pero la arquitectura es espacio, ancho, profundidad, y altura, volumen y circulación. La arquitectura es una concepción de la mente. Debe ser concebida en su cabeza con los ojos cerrados. Sólo en esa forma puede visualizar su proyecto. El papel es sólo un medio para anotar la idea y transmitida al cliente o al constructor. Todo está en la planta y en el corte. Cuando usted llega a través de plantas y cortes a un ente que funciona, han de seguir las fachadas, y si usted tiene alguna capacidad para diseñar, sus fachadas serán bellas. Diga, por todos los medios, que las casas son para vivir dentro, pero será un buen arquitecto cuando las fachadas sean expresión de ello. La proporción es suficiente, pero también necesita bastante imaginación; además, cuanto más modesto sea su problema más imaginación le hará falta.
La arquitectura es organización. Usted es un organizador y no un estilista de tablero de dibujo.
E2: IL·LUMINAR UN ESPAI
Davant la pregunta “què és un espai?”, el filòsof neoplatònic Procio ja va respondre: “no és una altra cosa que subtil llum”. Si entenem que l’arquitectura és l’art de l’espai, és fàcil d’associar aquests dos termes indispensables en tota obra d’interès. De fet, l’espai que captura i defineix els límits de qualsevol construcció no es percebria si no fos per la intersecció entre la llum i l’ombra. Al llarg de la història, espai i llum han estat termes associats que han definit el caràcter de les grans arquitectures de tots els temps.
El segon exercici del curs planteja la manipulació d’un espai interior a partir de l’experimentació mitjançant la llum. Per portar a terme l’experiment, cada grup disposarà d’una caixa de cartró que servirà com a maqueta d’una habitació ideal. Aquesta habitació ideal es desproveirà del sostre de manera que s’hagi de construir una nova coberta que permeti l’entrada de llum. Alhora, sobre les parets de la caixa es practicaran perforacions i es manipularà la superfície mitjançant objectes reciclats que permetin modifi car el color, la forma i la posició de diferents fonts de llum. Caldrà argumentar les decisions preses en el moment de proposar les obertures i s’observarà l’espai obtingut a partir dels comentaris dels autors.
Amb aquest exercici es pretén comprovar, in situ, fins a quin punt la llum determina la percepció i la sensació de l’espai arquitectònic.
L’experiment està basat en l’exposició “9m2 (+ o -) de instrumentos para luces cenitales” de l’arquitecte Elías Torres Tur.
Horari
10.00h - 10.30h: Presentació de l’exercici
10.30h - 11.00h: Estratègies de treball
11.00h - 14.00h: Elaboració de la maqueta
14.00h - 14.15h: Reflexió final
Material
Caixes de cartró i objectes elementals per manipular: envasos, tapes, etc., translúcids, transparents, de colors i formes diverses.
Cola ràpida, cúters, tisores i regles
Presentació del Projecte Final de Carrera de dues estudiants de l’ETSAV.
“LA LUZ NATURAL”, a La experiencia de la arquitectura, 1959
Steen Eiler Rasmussen
La luz natural está cambiando constantemente. Los otros elementos de la arquitectura pueden determinarse con exactitud: el arquitecto puede fijar las dimensiones de los sólidos y las cavidades, puede decidir la orientación del edifi cio, puede especifi car los materiales y cómo deben ser tratados, y puede describir con precisión las calidades y las cantidades que quiere para el edifi cio antes de que haya colocado una sola piedra. La luz natural es lo único que no puede controlar: cambia de la mañana a la noche, de un día a otro, tanto en intensidad como en color. ¿Cómo puede trabajar con un factor tan caprichoso? ¿Cómo puede utilizarse artísticamente?
Para empezar, las variaciones de la cantidad de luz pueden pasarse por alto porque, aunque pueden medirse con la ayuda de instrumentos, nosotros mismos apenas somos conscientes de ellas. La capacidad de adaptación del ojo humano es sorprendente. La luz brillante del Sol puede ser 250.000 veces más intensa que la de la Luna y, sin embargo, podemos ver las mismas formas en una noche de luna llena que a plena luz del día.
La luz es de una importancia decisiva en la experiencia de la arquitectura. Se puede hacer que la misma habitación produzca impresiones espaciales muy distintas mediante el simple recurso de cambiar el tamaño y la posición de sus huecos. El desplazamiento de una ventana desde el centro de un muro hasta un rincón cambiará por completo el carácter de la habitación.
Para evitar perdernos entre las múltiples posibilidades, nos limitaremos aquí a tres tipos: el espacio abierto y luminoso, el espacio con un lucernario y, lo más habitual de todo, el espacio que recibe la luz por un lado.
1. De la sala abierta que recibe luz por todos lados podemos encontrar ejemplos de muchas épocas, especialmente en países de clima cálido. Esa sala consiste, sencillamente, en una cubierta sostenida por columnas para protegerse del sol abrasador.
2. La antítesis de un espacio así -cerrado por arriba y abierto por los lados- es uno cerrado por todos los lados y abierto por la parte de arriba. El primero de ellos ofrece toda una variedad de efectos luminosos en las distintas partes del espacio, mientras que en el segundo se puede conseguir que la luz sea igualmente buena en todas partes. El ejemplo de un interior completamente cerrado e iluminado desde arriba es el Panteón de Roma.
3. Del espacio iluminado únicamente con luz lateral es probable que los ejemplos más instructivosse encuentren en las antiguas casas holandesas, que son únicas en su género.
IMPRESCINDIBLE V:
Frank Lloyd Wright. Casa Ward W. Willits, Highland Park, Illinois, (Estats Units), 1902-03
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